Revista K-Barakaldo

En torno a la Indiscriminada

Xabier Sáenz de Gorbea

Las muestras de Barakaldo que tuvieron lugar al inicio de los años setenta -entre 1971 y 1973- fueron consecuencia de una iniciativa municipal, cuya organización supuso no sólo la presentación de unas experiencias sino dirigir la mirada hacia el arte más libre. Pero, sobre todo, contribuyeron también a ser un hito en el reconocimiento de los creadores vascos al aceptarse algunas de sus iniciales reivindicaciones.

Hasta ese momento la actividad artística en la villa fabril había sido bastante escasa y no tenía demasiado interés. Desde 1964 se venían celebrando los anuales Salones de Estío que protagonizaban los creadores locales. A partir de 1965 surgen los bianuales Certámenes Nacionales de Pintura que están abiertos a la participación de los creadores españoles. Unas actuaciones duales que continúan hasta 1969.

Era tal la connivencia que incluso la primera exposición se hizo coincidir con la visita de Franco dentro de los fastos de los denominados 25 años de Paz. El corto viaje del dictador tiene lugar el 22 de junio y sirve también para inaugurar el nuevo edificio municipal, siendo alcalde Luis Ingunza (entre 1963 y 1967).

Los fallos de los Salones y Certámenes se hacen públicos en el mes de junio. Otros datos también refrendan la relación con los actos conmemorativos de la ocupación del territorio por el régimen. Unas promociones cuyos intereses tenían calado político y claro sentido propagandístico.

Desde un punto de vista artístico, las muestras son utilizadas como signos de un aperturismo que quiere conciliar lo local y lo estatal. Pero no solamente tenían como objeto la promoción de la cultura, sino también incluían intereses de orientación estética hacia tendencias tradicionalistas.

I MUESTRA DE ARTES PLÁSTICAS (1971)

Amadeo Gabino (I muestra de artes plásticas)

La llegada al sillón municipal de Luis Alfonso Caño (alcalde, entre el 16 de septiembre de 1970 y el 9 de enero de 1976) coincide con un cambio de planteamientos y orientaciones. Su propuesta recibe el nombre de I Muestra de Artes Plásticas. Fue patrocinada por el Ayuntamiento de Barakaldo y estuvo coordinada por el concejal de Cultura Juan A. Ortiz Fernández y sobre todo por el técnico Ceferino del Olmo, «alma máter» de la organización. La exposición se encargó a un comité compuesto por los críticos José Mª. Moreno Galván, Santiago Amón y Emmanuel Borja, quienes seleccionaron a cuarenta y cinco artistas españoles. Entre ellos hubo una significativa presencia de autores vascos. Estaban Amable Arias, Nestor Basterretxea, José Barceló, María Paz Jiménez, Alberto Ramírez y José Luis Zumeta, así como el navarro Rafael Bartolozzi, el vizcaíno Eduardo Úrculo y el guipuzcoano Darío Villalba, que por estar afincados en Barcelona o Madrid tienen escasa relación con el contexto local1La nómina completa de participantes está compuesta por los siguientes artistas: Arranz Bravo, Amable Arias, Néstor Basterretxea, Francisco Barón, Berrocal, José Barceló, Bartolozzi, Claudio Bravo, Manuel Barbadillo, Juan Barjola, Rafael Canogar, Francisco Castillo, Agustín Celis, Andrés Cillero, Cruz de Castro, Luis Fajardo, Luis Gordillo, Enrique Gran, Amadeo Gabino, Feliciano Hernández, José Hernández, Mari Paz Jiménez, José María Labra, Antonio Lorenzo, Manolo H. Mompó, Manuel Millares, Lucio Muñoz, Diego Moya, Marcel Martí, Ángel Orcajo, Carmen Planes, Francisco Raba, Alberto Ramírez, Ráfols Casamada, Subirachs, Eusebio Sempere, Stefan Reistwitz, Robert Smith, Tharrats, Antonio Tapies, Eduardo Úrculo, Darío Villalba, Raúl Valdivieso, Salvador Victoria y José Luis Zumeta..

El resultado fue un significativo compendio de lo más granado y genuino del arte peninsular. Los creadores son muy diversos. Algunos procedían de Dau al Set y eran expresionistas abstractos (Juan José Tharrats). Había matéricos que formaron parte del grupo El Paso (Manuel Millares). Estaban otros autores abstractizantes (Lucio Muñoz). O intuitivos magicistas (Manuel Mompó). También, cinéticos (Diego Moya, Eusebio Sempere). La singularidad experimental del neopop (Ángel Orcajo). O las estructuras voluminosas de las escultopinturas (Manuel G. Raba). Tampoco quedaba exento el flanco de los hiperrealistas (Claudio Bravo). Ni el de los neoexpresionistas de posguerra (Juan Barjola). O la figuración social que responde al clima político (Rafael Canogar). Ni el psicoanálisis neofigurativo (Luis Gordillo). La variedad de propuestas que tejen y destejen nuevos y antiguos lenguajes. Una versión amplia del pulso cultural y experimental de la península.

El conjunto exhibido pone la atención en el arte que no estaba entre las preferencias del público. Pero la nómina no deja dudas. Es importante. Un lujo para aquel tiempo. Creadores en toda la extensión de la palabra que trabajan en muchas direcciones. Una selección sin conexión conceptual concreta, cuyo punto de unión es el rechazo a los modos de las representaciones más tradicionales y menos originales. La actitud dominante es la de autores que superan los rechazos de los conservadores y representan el renovado espíritu de la época.

El conjunto exhibido pone la atención en el arte que no estaba entre las preferencias del público. […] Un lujo para aquel tiempo. Creadores en toda la extensión de la palabra que trabajan en muchas direcciones.

«Esta Muestra partió de unos supuestos mucho más simples que los habitualmente necesarios para reunir la obra presentada. Nació sobre una idea de superación del sistema de concurso y fue su intención de principio, lograr la presencia -para esta primera edición- de algunos de los valores representativos del arte que hoy se hace en España». Unas palabras de Luis Alfonso Caño, alcalde de Barakaldo, que dejan bien claras las intenciones de la exposición. En el contexto de la época supuso un importante acontecimiento y también un marco que tenía una apertura de miras artísticas dedicando la atención hacia la investigación y las neovanguardias.

Subvencionado por la Caja de Ahorros Vizcaína, se editó un catálogo gratuito que reproducía una imagen con la obra de cada autor. Además, contaba con una presentación de la máxima autoridad municipal, así como ensayos de los tres comisarios, más un cuarto de Ceferino del Olmo. Los temas eran bien diversos, desde la exaltación de lo memorable o cómo hacer una exposición de gran calado hasta preguntas sobre lo moderno y qué es la comunicación2Luis Alfonso Caño: «Presentación»; José Ma. Moreno Galván: «Una exposición memorable; Santiago Amón: «Qué es lo moderno»; Emmanuel Borja: «Sobre la comunicación»; Ceferino del Olmo: «Consideraciones en torno al concepto muestra”. En el catálogo oficial de la «Exposición de Arte Vasco», diciembre 1971- enero 1972..

Pese a algunas palabras de disculpa escritas en la publicación, la muestra fue muy contestada por el mundo cultural vasco. Especialmente por parte de los artistas vizcaínos, que ven en el desarrollo de los hechos una agresión centralista y el tufo del colonialismo cultural.

Andrés Cilleros (I muestra de artes plásticas)

El problema tiene calado ideológico y derivas políticas. No sólo se critica a la selección, sino también a los seleccionadores y al sistema elitista en general. Haciéndose eco del revuelo producido, da pie a un escrito insólito que se publicó en el desaparecido periódico «La Gaceta del Norte». Consta de seis puntos y fue firmado de manera conjunta por los comisarios y el coordinador de la muestra.

Joseph Maria Subirachs (I muestra de artes plásticas)

La respuesta de los creadores fue masiva y supuso la redacción de un manifiesto de repulsa3Para ampliar el tema: Javier Angulo Barturen; «Ibarrola: «un pintor maldito»»; L. Haranburu Editor. San Sebastián, junio 1978. María José Arribas: «40 años de arte vasco» (1979). Erein. Donostia / San Sebastián. Ana Ma. Guasch: «Arte e Ideología en el País Vasco: 1940- 1980» (1985). Ed. Akal. Madrid. En las asambleas hay muchos antiguos componentes de los grupos del Movimiento de la Escuela Vasca. Pero también participan nuevas promociones y autores más jóvenes procedentes de la recién nacida Escuela de Bellas Artes. Tras no pocas reuniones entre las partes, se produce una especie de reconciliación. Un principio de acuerdo que consiste en la realización de una nueva exposición que represente a los autores vascos que quieran participar.

I EXPOSICIÓN DE ARTE VASCO (1971-1972)

La organización hace caso finalmente a la demanda y corrige las bases de participación para la edición siguiente, solicitando la autocrítica a los artistas (6 noviembre de 1971). Es denominada «I Exposición de Arte Vasco» y tiene lugar entre diciembre de 1971 y febrero de 1972 en la sala de exposiciones de la Casa Consistorial. Ante el exceso de obras, la muestra se conoce con el sobrenombre de la Indiscriminada. El espacio va a resultar escaso para los muchos artistas representados. Consecuentemente, las piezas se presentan en cuatro fases que se exhiben una tras otra.

Junto a la nómina de artistas participantes4La lista de participantes es amplia, aunque muchos son poco relevantes en lo artístico. Entre los más notables: José Gabriel Aguirre, Bonifacio Alfonso, José Luis Álvarez, Dionisio Blanco, José Barceló, María Bilbao, Gonzalo Chillida, Miguel Díez Alaba, Pedro Francisco Eguiluz, Francisco Javier Erro, Francisco Esteban Cobo, Joaquín Fraile, Esteban de la Foz, Benito Garay, Iñaki de la Fuente, Purificación Herrero, José Gracenea, Begoña Intxaustegui, Santos Iñurrieta, Agustín Ibarrola, José Ibarrola, Paz Jiménez, Rafael Lafuente, Vicente Larrea, Alberto Labad, Iñaki Larrañaga, Manolo Mazpule, Remigio Mendiburu, Juan Mieg, Fernando Mirantes, Francisco Muñoz Bezanilla, Blanca Oráa, Carmen Olábarri, Carmelo Ortiz de Elguea, Jorge Oteiza, Alberto Ramírez, Gabriel Ramos Uranga, José de Ramón Carrera, Alberto Rementería, Pilar de la Rica, Carlos Sanz, Daniel Tamayo (pintura y escultura), Daniel Txopitea, Ricardo Ugarte de Zubiarraín, Ma. Jesús Uriarte, Ramón de Vargas, José Luis Zumeta y Ramón Zuriarraín.

Además, obras de muy variado signo y acierto. Piezas de Juan Alberdi, Maravillas Alcalde, Ramón Alonso, María José Altuna, Esperanza Altuzarra, Iñaki Arrate, Adolfo Arri, Miguel Arriaga, Ignacio Arriola, Jesús Arsuaga, Enrique Arzubiaga, Ramón Barreiro, Francisco Bengoa, Fernando Beorlegui, Alicia Bermejo, Alberto Bilbao, Carlos Bizkarrondo, José Luis Briongos, Antonio Butrón, Ángel Cañada Gutiérrez, Ángel Cañada Zorrilla, Pepa Careaga, Luis Casadiego, Abel Castaños, Carmen Castro, María Seiquer, José Miguel Castro, Luis Alonso Cimadevilla, Mariano Corral, Juan Darío García, José Luis Delgado, Amadeo Duque, Luis Miguel Echevarría, Gotzon Elorza, Eva Engelmann, Ma. Carmen Escagües, Fernando Espejo, Mercedes Estefanía, José Luis Fernández de Butrón, Ilde¬fonso Fernández Huéscar, Valentín Fernández (Ixatxak), José Fernández Morán, Gregorio Fernández Peña, Francisco Fraiz, Enrique Francés, Alfredo de la Fuente, José Ramón Galdona, Carmelo García Barrena, Hermógenes García Claudios, Antonio García Diez, Alberto García Echarte, Carmen García Griñón, Constantino García Martínez, Itxaropena Goicoechea, Pedro Goiriena, Francisco Gomila, Ma. Jesús Grijelmo, Eusebio Güenaga, Yon Guridi, Tomás Hernández Mendízábal, Roberto Herrero, Eugenio Hervás, Ma. Jesús Hurtado, José Félix Ibaibarriaga, Francisca de Ibarra (Kalix), Yon Jaureguizar, Santiago Jiménez, Antonio S. Largacha, Luis Larrínaga, Pedro Miguel Laspiur, José Luis Latorre, Begoña de Lazcano, Luis de Lerchundi, Severo López Azarloza, Enrique López López, José Lorenzo Solís, José Ma. Lozano, Rosa Marina, Txaura Markínez, Antonio Martín Casas, José Luis Martín Romero, Ignacio Martínez, N. Martínez Zubiaur, Soledad Maruri, Javier Mazo Ereñaga, Eugenio Menaya, Mikel Mendizábal, Koldo Merino, Ignacio de Miguel, Julián Momoitio, Luis Montalbán, José Montero Rico, José Luis Moreno, Ana Múgica, José Ma. Muguerza, José Ma. Muñoz, Francisco José Obregón, Jerónimo Ormaeche, Rafael Ortiz Alfau, Ma. Pilar Ortiz Peña, Sol Panera, Pablo Jesús de Prado, Begoña Peciña, Virginia Peña-Marín, Alfonso Pérez Agote, Ricardo Pérez Franco, Luis Pérez Jiménez, Manuel Pérez Valle, Ma. Victoria Petralanda, José Ramos, Araceli Rebollo, José Antonio Roca, Gonzalo Román, Alejandro Ruiz Rozas, Dionisio Sánchez, José Luis Sánchez García, Gerardo Sánchez Gutiérrez, Luis Sánchez Martínez, Saturnino Santamaría, Enrique J. Santamaría, Alba Santana, Juan B. Santos, Víctor Sarriugarte, Borja Satrústegui, Javier Sauras, Carlos Sena, Ignacio Silván, Francisco Soler, Maite Solachi, Eugenio Suárez Alba, XX. Uría, Luis Miguel Urrechu, María Victoria Valbuena, Fernando Daniel Vázquez, Rafael Vigiola, José B. Virgili, Amaya Zarandona, Juan de Zárate, Ana María Zarrabe, José Luis Zorrilla Pizarro, Federico Zuazo, Enrique Zubia y Luis Zubillaga.
, se incluyen en el catálogo editado por el Banco de Bilbao los textos de las distintas conferencias pronunciadas durante la muestra. La lista fue amplia y el programa resultó interesante: Cirilo Popovici: «Nuevos materiales y su metodología» (17 de enero). Carlos Areán: «Sobre la escultura contemporánea» (19 de enero). Santiago Amón: «Cien años de pintura vasca» (22 de enero). Raúl Chávarri: «Exposiciones y promoción artística en Baracaldo» (24 de enero). Ramón Faraldo: «…y por último la crítica» (26 de enero). Gregorio San Juan: «Noticia de Juan Larrea» (28 de enero). José Ma. Larramendi y Koldo Azpiazu: «Escuela de Deva» (2 de febrero). Carlos Fuertes: «Pintura y creati-vidad infantil» (4 de febrero). Francisco Alio: «Comunicación y arte actual» (7 de febrero). Francisco Juan: «Escuela de Bellas Artes» (9 de febrero). Fernando Mirantes: «Mi problema investigativo» (11 de febrero). Javier Sauras: «Un arte popular: El tatuaje» (16 de febrero).

El éxito popular fue importante. Nada menos que dieciséis mil visitantes tuvieron la oportunidad de percibir las cuatrocientas obras firmadas por doscientos dos creadores. Treinta y uno son escultores. Seis trabajan la acuarela. Cinco muestran escultopinturas. Otros cinco, grabados. Uno es dibujante. Y pintores, todos los demás. La inmensa mayoría proceden de Bizkaia. Apenas una veintena son guipuzcoanos. Una decena viene de Álava. Y un par de autores han nacido en Navarra.

Los trabajos expuestos son de carácter muy dispar. Hay mucha obra menor, tanto de jóvenes como de mayores. Al no existir selección, predomina la actitud tradicional que se manifiesta en una parafernalia de paisajes ripiosos y costumbristas figuras de vascos. También pueden verse algunas piezas de los más caracterizados artistas que habían despuntado en las décadas anteriores, como Remigio Mendiburu, Bonifacio Alfonso, Nestor Basterretxea, Juan Mieg, Carmelo Ortiz de Elguea, Agustín Ibarrola, Carlos Sanz o José Luis Zumeta. Junto a alguna ausencia, cabe anotar las de creadores como Rafael Ruiz Balerdi, José Antonio Sistiaga, o Isabel Baquedano. Se perfila, por otro lado, la participación de una nueva generación. La de Mikel Díez Alaba, Santos Iñurrieta, Iñaki Larrañaga, Fernando Mirantes, Ricardo Ugarte, Ramón Zuriarrain, o la de Gabriel Ramos Uranga quien se aleja de la figuración y presenta una pintura abstracta. También pueden encontrarse trabajos incipientes de jóvenes creadores, caso de Alberto Rementería, Daniel Tamayo o Iñaki de la Fuente. Sorprenden que no estén representados otros autores de los setenta. Es lo que ocurre con Xabier Morrás, Vicente Ameztoy, Andrés Nagel, José Ramón S. Morquillas o Javier Urquijo.

Las aportaciones de los dos escultores vascos más importantes de aquel tiempo son muy diferentes. Chillida nunca expondría, “porque no había acabado su proceso”, según dijo el propio artista, lo que desataría bastantes resquemores y algunas críticas5María José Arribas: op. cit. pág. 159.. Y a Oteiza se le da una sorpresa al hacerse en secreto la ampliación de la pieza “Convergencia para un vacío”. La iniciativa fue cosa de una serie de coleccionistas y artistas que la colocaron en la plaza de los Fueros. Pero con el cambio de escala, se habían realizado algunas modificaciones y el autor no quedó satisfecho del resultado6De esta escultura existen dos versiones, ambas en hierro. Una de 1959 de 22×62.5×51 cm. que es la que se toma como modelo. Y otra de 1971 (20x52x44.5 cm.), variante de la anterior, cuyas soluciones son el punto de partida para la corrección. Ver también “Oteiza se llevará una escultura de Baracaldo porque no se la pagan”. El País. Sábado, 8 junio 1985..

Al término de la Indiscriminada, la Asamblea de Artistas de Vizcaya toma renovados impulsos. Bajo sus auspicios se celebra una serie de colectivas por Eibar, Sestao, Portugalete y Rekaldeberri.

SECUELAS ASAMBLEARIAS

Unos meses más tarde de la Indiscriminada y en el mismo local (quinto piso del nuevo edificio del Ayuntamiento), se celebran unas muestras más restrictivas. Con ellas, se siguen los dictámenes de Juan Antonio Ortiz, Teniente de Alcalde-Delegado de Cultura: «En el momento actual hemos iniciado una serie de exposiciones más normales y menos aparatosas y en la que en cada una de ellas, cinco o seis artistas jóvenes exponen sus obras. También aquí seguimos el criterio de presentar más que a los grandes nombres del arte, a esos jóvenes creadores necesitados de un lugar donde exponer en condiciones mínimamente dignas, ya que por su condición de principiantes no encuentran lugar donde hacerlo».

El responsable de la sala de exposiciones del Ayuntamiento de Barakaldo, Ceferino del Olmo, monta la colectiva en octubre del mismo año. Es muy selectiva y no tiene nada de inocente. Los elegidos son dos de los jóvenes autodidactas más activos de Bizkaia, ganadores asimismo de premios juveniles: Iñaki de la Fuente y Julio Álvarez. Junto a ellos los pintores Pedro Eguiluz, Pelayo Fernández Arrizabalaga y Alberto Rementería, tres de los recién llegados a la nueva Escuela de Bellas Artes. Prácticamente se acababan de incorporar a la vida artística vizcaína. El primero venía de Orduña, el segundo de Santander y el tercero de Eibar. Todos, promesas que habían destacado en la I Exposición de Arte Vasco. Así lo había visto al menos su organizador. Desde la perspectiva que da el tiempo, hay que decir que fue una decisión bastante acertada.

Francisco Castillo González (I muestra de artes plásticas)

Al término de la Indiscriminada, la Asamblea de Artistas de Vizcaya toma renovados impulsos. Bajo sus auspicios se celebra una serie de colectivas por Eibar, Sestao, Portugalete y Rekaldeberri. En las exposiciones participan de treinta a cuarenta artistas. Las opciones creativas son muy diversas. Desde la pintura más convencional y figurativa a la social o la abstracción geométrica. Entre otros, hay gente muy joven, autodidactas como Iñaki de la Fuente y alumnos de Bellas Artes, caso de Begoña Intxaustegui. Y además: Mari Puri Herrero, José Ibarrola, Gotzon Elorza, Barreiro Bengoa, Adolfo Arri, María Bilbao, Miguel Diez Alaba, José Barceló, Siles, Peciña, Sauras, Daniel Tamayo, Vicente Larrea, Ramón Carrera, Ángel Cañada, Gabriel Ramos Uranga, Sol Panera, Dionisio Blanco, José Miguel Castro, Larrinaga, Manolo Mazpule, Femando Mirantes, José Montero, Muguerza, Rafa Ortiz Alfau, Araceli Rebollo, Dionisio Sánchez, Galdona, Zubia y Agustín Ibarrola. En torno a las muestras se desarrollan charlas didácticas que imparten los propios artistas. La presión política y la vía policial les acompaña, puesto que según comenta el artista de Basauri: “Por ejemplo ha sido censurada una escultura no figurativa, que ni siquiera tiene título, y sólo porque tiene una serie de colores”7Enrique Bustamante: «La Cultura Vasca, hoy», en Colección Los Suplementos n.° 44. Editorial. Cuadernos para el Diálogo. Madrid, 1974..

Amador Rodriguez Coria-Cacceres 1907 (II muestra de artes plásticas)

II MUESTRA DE ARTES PLÁSTICAS (1973)

Los Encuentros de Pamplona, que tienen lugar en la capital del viejo reino en 1972, son fuente de nuevos problemas y genera discusiones entre los artistas y la sociedad. Quizá por ello la Segunda Muestra de Artes Plásticas de Barakaldo se plantea de modo diferente. La convocatoria es anunciada en febrero para celebrarse entre mayo y junio de 1973. La coordinación es del equipo constituido por Juan Antonio Ortiz Fernández, Carlos María Mazas y Ceferino del Olmo.

Se editó un catálogo financiado por el Banco de Vizcaya en el que los artistas se distribuyeron por “regiones”. Contaba con fotografías de cada obra a toda página y una presentación general del alcalde Luis Alfonso Caño firmada en agosto de 1973. El primer edil pone de manifiesto la consolidación de nuevas corrientes estéticas entre esta y la anterior edición. Y también hace saber que a los consagrados se añaden nuevos creadores, gracias a la labor de consulta realizada. Una reafirmación de la muestra que plantea el sentido didáctico de trabajar para todos indicando: “el grado de asequibilidad que la haga fructífera al nivel del hombre de la calle, del estudiante y del escolar”.

Como si estuviera asustado por los derroteros abiertos, la selección peninsular fue realizada por comités constituidos en cada una de las comunidades. Hubo obras de ciento ocho artistas presentes, pero la lista de invitados fue mayor. Se utilizó la fórmula de que los distintos jurados presentaran a los creadores que creyeran conveniente. De esta manera se evitaba la acusación centralista de anteriores experiencias, planteándose nueve grupos.

[…] la Segunda Muestra de Artes Plásticas de Barakaldo se plantea de modo diferente. La convocatoria es anunciada en febrero para celebrarse entre mayo y junio de 1973.

Juan Manuel Bonet hizo la selección andaluza. Declinan mostrar sus piezas autores como José Aguilera, Manuel Alberca, Manuel Barbadillo, Enrique Brinkmann, Rolando Campos, José Duarte, Carmen Laffon, Jesús Mojarro, Francisco Molina, Juan Manuel Seisdedos, Sopeña y Fernando Verdugo. Sí lo hacen: Jaime Burguillos, Franciso Cortijo, Gerardo Delgado, Claudio Díaz, Luis Gordillo, María Manrique, Francisco Peinado, Francisco Rivas, Juan Romero, Dámaso Ruano, Joaquín Sáenz, José Ramón Sierra y Juan Suárez.

La propuesta asturiana fue realizada por Luciano Castañón y Silverio Cañada. Constaba de diez autores, de los que solo siete exhibieron su obra. Se quedaron fuera: Adolfo Bartolomé, Alejandro Mieres y César Montaña. Mientras que están presentes las experiencias de Alfonso Abelenda, Orlando Pelayo, Amador Rodríguez, Joaquín Rubio Camín, Bernardo Sanjurjo, Antonio Suárez y Eduardo Úrculo.

Los autores de Cataluña y de las islas Baleares fueron presentados por un comité compuesto por José Corredor Matheos, Alexandre Cirici Pellicer, Daniel Giralt Miracle y Francesc Miralles. Joan Brotat, Joan Claret, Artur Costa, Antoni Cumella, García Sevilla (Equipo), Ángel Jové, Robert Llimós, M. Rivera Bagur, Antoni Tapies, Torres Monsó, Villelia y Manuel Viola no participan. Sí van a exponer: Erwin Bechtold, Jaume Cubells, Modest Cuixart, Will Faber, J. Guinovart, Joan Hernández Pijoán, Marcel Martí, Jordi Pericot, Joan Ponç, Albert Porta, Albert Rafols Casamada, Julio Ramis, José María Subirachs, Juan José Tharrats, Román Vallés y Joan Vila Grau.

Habrá intentos posteriores para volver a realizar alguna actuación de gran calado en el municipio. Pero la dinámica se quiebra y no hubo otras exposiciones. […] Los planteamientos ideológicos y las inquinas personales pusieron fin a lo que pudo ser una bienal peninsular al más alto nivel

La selección canaria está confeccionada por Eduardo Westerdahl y Fernando Delgado. De los veinte elegidos participan dieciocho creadores. Sólo se quedan fuera Felo Monzón y Emilio Machado. El resto, son José Abad, Félix Juan Bordes, José Dámaso, José Luis Fajardo, Toni Gallardo, Pedro González, Peer Lilliestrom, Enrique Lite, César Manrique, Martín Chirino, Manuel Millares, Mª. Belén Morales, Maribel Nazco, Jesús Ortiz, Alejandro Togores, José Luis Toribio, Ernesto Valcárcel y Maud Westerdhal.

La participación gallega partió de la selección hecha por: Xesus Alonso Montero, Rafael Diestre, Celestino Fernández, Anxel Fole y Fernando Mon. Estuvo compuesta por María Antonia Dans, Otero Besteiro, Elena Colmeiro, José Mª. Labra, Raimundo Patiño y Lago Rivera. Mientras que declinaron hacerlo Isaac Díaz Pardo, Failde Gago, Fermín González Prieto, Constantino Grandio, Laxeiro, Maruja Mallo, Agustín Pérez Bellas, Pesqueira, Xavier Pousa, Prego de Oliver, Xaime Quesada, Mercedes Ruibal, Luis Seoane, Manuel Torres y Virxilio.

Alberto Porta Barcelona 1946 (II muestra de artes plásticas)

En el País Vasco se nombran cuatro comisarios. Uno por cada territorio histórico. Basterretxea, por Gipuzkoa. Ibarrola, por Bizkaia, Ortiz de Elguea, para Álava. Y Morrás, en Navarra. Su misión consiste en elegir cuatro autores por provincia. Sin conocerse todas sus determinaciones, surgen las primeras críticas por parte de un grupo de creadores que publican seis días antes de la inauguración en La Hoja del Lunes de Bilbao (21-5-1973). El mundo del arte anda revuelto y las divisiones son estéticas, ideológicas y políticas. Contra la selección y la competitividad que conlleva la concesión de un premio, se solicita una asamblea que no se realiza, pero que tuvo consecuencias. De los vizcaínos elegidos se retira Larrea y participan los otros tres, Dionisio Blanco, Ramón Carrera y Fernando Mirantes. Los guipuzcoanos Remigio Mendiburu, Rafael Ruiz Balerdi, Juan Luis Goenaga y José Luis Zumeta abandonaron en grupo, por ser demasiado exigua la representatividad, pidiendo una presencia mínima de 20, solicitud que fue desechada.  Los alaveses Iñurrieta y Mieg no participaron tampoco; pero sí lo hicieron Álvarez y Lafuente. Igualmente se produjo la baja de Baquedano entre los navarros, acudiendo a la cita Aquerreta, Osés y Resano.

La participación de Valencia se produjo a partir de los artistas que seleccionaron Vicente Aguilera Cerni y Francisco Lozano. Estuvieron presentes: Antonio Alegre Cremades, Rafael Armengol, Nassio Bayarri, Manuel Boix, Javier Calvo, Andrés Cillero, Amadeo Gabino, Grupo D’Elx (Alberto Agulló, Antoni Coll, Sixto Marco), Arturo Heras, Manuel Hernández Mompó, Antoni Miró, Antonio Sacramento, Eusebio Sempere, Horacio Silva, Salvador Soria, Salvador Victoria y José María Yturralde. No estuvieron presentes: Uiso Alemany, Andreu Alfaro, Equipo Crónica, Equipo Realidad, Juan Genovés, José Iranzo, Luis Prades Perona, Ripollés y Jorge Teixidor.

Por parte cántabra no hay un seleccionador concreto. Agustín de Celis y Antonio Quirós no mandan trabajo. Pero sí lo hacen Esteban de la Foz, Manuel Gómez Raba, Enrique Gran, Ángel Medina, Eduardo Sanz y Jesús Vázquez.

El centro y provincias no incluidas en las demás propuestas asumen la presencia de diecisiete autores. La selección fue realizada por: Santiago Amón, Enmanuel Borja y José Ma. Moreno Galván. Participan Alfredo Alcaín, Gerardo Aparicio, Federico Assler, Amalia Avia, Juan Barjola, Francisco Barón, Rafael Canogar, Teresa Eguibar, Juana Francés, Lorenzo Frechilla, Feliciano Hernández, José Hernández, Julio López Hernández, Antonio Lorenzo, Guillermo Lledó, Lucio Muñoz, Ángel Orcajo, Águeda de la Pisa, Antonio Saura, Pablo Serrano, Santiago Serrano, José Luis Verdes o Isabel Villar. Y no lo hacen: José Luis Alexanco, Argüello, Clara Gangutia, José Guerrero, Juan Haro, José Jardiel, Antonio López, Francisco López Hernández, Miura, Pablo Palazuelo, Pardo, Maribel Quintanilla, Quintero, Manuel Rivera, y Darío Villalba.

Como puede deducirse, pocos son los autores reconocidos que no están invitados. Se trata de una amplia representación en la que concurren las variaciones creativas más diversas. El criterio electivo ha sido diferente en cada una de las ediciones. Lo que da prueba del titubeo organizativo.

Habrá intentos posteriores para volver a realizar alguna actuación de gran calado en el municipio. Pero la dinámica se quiebra y no hubo otras exposiciones. Ni en el formato de Arte Vasco. Ni en el de Muestra de Artes Plásticas. Los planteamientos ideológicos y las inquinas personales pusieron fin a lo que pudo ser una bienal peninsular al más alto nivel. La refriega estaba en las reivindicaciones sociales y la lucha por la democracia.