Revista K-Barakaldo

El nacionalismo en Barakaldo, desde sus inicios hasta la Guerra Civil.

Goio Bañales García

ANTECEDENTES. FUNDACIÓN DE LA SOCIEDAD EUSKALDUNA

El siglo XIX fue un siglo convulso, en el que, además de tres guerras, se vivieron otros altercados y conatos de rebelión carlista. En enero de 1840, cuando apenas habían transcurrido tres meses desde la derogación foral impuesta por la ley de 25 de octubre de 1839, el coronel José Ramón de Leguina, lugarteniente de Cástor de Andetxaga en la primera Carlistada, se reunió en Barakaldo con varios oficiales de los extinguidos batallones vizcainos, compañeros de armas de la recién acabada guerra, y dio el grito de rebelión aclamando a Carlos V. Le siguieron 40 hombres, aunque esperaban reunir muchos más. Se dirigieron a Karrantza donde atacaron el puesto de migueletes, mataron a uno y desarmaron a la docena restante. Como no querían prisioneros, una vez requisadas sus armas, los dejaron ir libremente.

La noticia de la rebelión se extendió, pero nadie llegó a secundarla. El mismo Andetxaga se ofreció para detener a los insurrectos, e inició su persecución por los montes encartados. El primero en caer herido fue el teniente barakaldarra Antonio de Beurko, que fue fusilado inmediatamente. Leguina y el resto huyeron, pero nuevas tropas, salidas de Santoña, se unieron a los perseguidores. Al llegar el mes de mayo solamente Leguina y el comandante Tomás Palacios seguían escondidos en las montañas. El resto se acogió a indulto o se embarcó hacia el exilio en Baiona. Leguina se ocultó durante diez meses, al cabo de los cuales fue detenido. Durante el juicio, el astuto carlista simuló estar enajenado y el tribunal decidió dejarle en libertad.

Transcurrido un año, fue Cástor de Andetxaga quien dirigió otro alzamiento, acompañado de Leguina como su segundo al mando. Al frente de sus mozos encartados entraron en Bilbao y tomaron la villa, aunque fue por poco tiempo. El general Zurbano, con la brigada de vanguardia de la división de Castilla, les persiguió hasta Begoña, pasando por las armas a cuantos atrapaba. También este alzamiento fracasó: Andetxaga huyó a Francia y Leguina, tras intentar hacerse fuerte en Barakaldo, fue apresado y fusilado.

En el año 1854 los Ybarra fundaron “Nuestra Señora del Carmen”, germen de Altos Hornos, la gran fábrica que sería la protagonista principal de la vida en Barakaldo durante los siguientes 100 años. La anteiglesia y su entorno iniciaron entonces el proceso que les llevó a convertirse en el motor económico de Bizkaia; la población, estimada en torno a los 2.600 habitantes, y el paisaje comenzaban a transformarse, aunque todavía lentamente. No obstante, en lo político todo permanecía inmutable, pues la mayor parte del país todavía ansiaba la restauración foral.

En esta tesitura, el primero de abril de 1860 el general Ortega encabezó el alzamiento de San Carles de la Rápita, aunque su intentona fue un fracaso absoluto, pagándolo con su vida. El único punto del reino que se unió al general fue Barakaldo, donde se congregó un numeroso grupo carlista mandado por Aniceto Llaguno. De esta partida Otamendi y Urkullu eran barakaldarras, el resto vinieron desde Durango, Abando, Mena y otros lugares. Su llamada a la rebelión fracasó también, y acabaron entregándose, acogidos a indulto. Sin embargo, dos jóvenes de Barakaldo -posiblemente contrabandistas-, tomados como pertenecientes a la gavilla carlista, fueron detenidos y ejecutados sin juicio previo. Este episodio llegó al Congreso de Madrid, donde fue calificado de “asesinato jurídico”, y se exigieron responsabilidades al presidente O´Donnel, pero este lo justificó por la necesidad de “salvar la sociedad y el trono”. Todavía nueve años después de este suceso, los “fusilamientos de Barakaldo” eran utilizados en el Parlamento como arma política contra la Unión Liberal.

El último levantamiento carlista dio origen a una guerra que duró cuatro años. El 21 de abril de 1872 Don Carlos entró en Navarra y comenzó la rebelión. En Las Encartaciones el cabecilla fue el general Cuevillas, y en Barakaldo el alcalde Gustavo Cobreros. La guerra duró hasta 1876, y concluyó con nuevo fracaso, que traería el final definitivo del sistema foral.

Durante todo este tiempo Barakaldo se mostró partidario en buena medida de los postulados carlistas -Dios, patria, fueros y rey-, no en vano había sido en dos ocasiones el punto en que se iniciaron las revueltas. Su alcalde, Gustavo Cobreros, que también fue síndico y diputado provincial, era una de las figuras más significativas y en los años inmediatos fundó los Círculos carlistas de Sestao, Abanto, El Valle, Orduña y, lógicamente, el de Barakaldo, éste inaugurado en 1893, presidido por Guillermo Laborda, un prestigioso militar carlista guipuzcoano.

Sin embargo, en estos años la población de Barakaldo empezaba a ser sometida a un cambio de modelo, provocado por la demanda de mano de obra para sus fábricas, a las que acudían gentes venidas de todos los puntos de la península.

En 1882, cuando se constituyó “Altos Hornos y fábricas de hierro y acero de Bilbao”; la población contaba entonces en torno a los 4.360 habitantes, muy por detrás de Bilbao, pero comenzaba a constituirse como segundo núcleo de población en Bizkaia.

Barakaldo se encontraba, por tanto, en un periodo de transición en el que aún no había tenido tiempo de transformar su estructura agrícola, carecía de infraestructura urbana ordenada y la nueva vivienda se desarrollaba en torno a las fábricas existentes. Faltaba un hospital, notarios, abogados, zapateros, ferreteros, sastres, etc. Por el contrario, contaba ya con buenos caminos vecinales, el tranvía de Bilbao a Santurtzi y tres ferrocarriles mineros (Orconera, Franco-Belga y Luchana Mining), que atravesaban la anteiglesia para llegar a sus cargaderos.

El “Anuario del comercio” del año 1886 anotaba la existencia de un juez municipal y un fiscal, tres médicos, un farmacéutico, dos maestros y dos maestras, dos profesores de música, cinco tiendas de comestibles, una de géneros coloniales, una confitería, dos estanqueros, tres fábricas de fundición de hierro (Altos Hornos, Nuestra Señora del Carmen y Santa Águeda), una fábrica de Dinamita; y, finalmente, una fábrica de conservas alimenticias. Esta es la base sobre la que comenzaba a fundamentarse el cambio en el municipio.

En este mismo año, el ayuntamiento estaba compuesto por gentes del núcleo que podría llamarse tradicional. El alcalde, Domingo de Sagastagoitia, era natural de Markina, sus tenientes lo eran de Barakaldo (Gastaka y Garay), de Sestao (Arana) y de Baranbio (Basaldua), y los síndicos lo eran de Erandio (Arrieta) y de Barakaldo (Allende).

Con este panorama daba inicio un nuevo periodo en la vida de Barakaldo, una época en la que el municipio cambiaría radicalmente y en la que las diferentes ideologías políticas irían adquiriendo importancia en paralelo a lo que ocurría en el resto de Bizkaia donde, a finales del siglo XIX convivían un amplio número de partidos políticos: 3 católicos (el carlista, el integrista y el fuerista), 5 liberales, de los cuales 3 eran republicanos (radical, federal y posibilista) y 2 monárquicos (el conservador y el fusionista), más los recientemente fundados Partido Socialista y Partido Nacionalista Vasco.

De entre ellos, el que nos ocupa ahora es este último, el PNV. El nacionalismo vasco, fundado por Sabino Arana, se sustenta en el lema Jaun Goikoa eta Lege-Zarra (Dios y Fueros, literalmente ley antigua), y se inició “oficialmente” el 3 de junio de 1893, con el discurso conocido como juramento de Larrazabal.

Una de sus primeras actuaciones se materializó en la fundación del Euskeldun Batzokija de Bilbao, el 14 de julio de 1894, autorizado por el gobierno liberal (Sagasta) pero clausurado en noviembre de 1895, tan pronto como los conservadores de Cánovas llegaron al poder. Con la suspensión de este periódico y la clausura del Batzoki se decretaba, en palabras de Kizkitza, la muerte de “cuanto tenía en septiembre de 1895 el partido nacionalista vasco” (ARANTZADI, pág. 16). Unos meses antes, el 31 de julio de 1895, festividad de San Ignacio, en el Euskeldun Batzokija se había constituido oficialmente el primer Bizkai Buru Batzar.

Pasarían dos años antes de que se levantara la prohibición que pesaba sobre este centro, pero Arana y los socios, pendientes aún de ser juzgados, decidieron no reabrirlo. Sabino escribía en el semanario Baserritarra que el número de afiliados al partido nacionalista era realmente muy corto.

Fue en este contexto y esta situación cuando se constituyó la Sociedad Euskalduna de Barakaldo, segundo centro nacionalista en Euskadi. Era el 25 de marzo de 1898, y aunque no se ha conservado el acta de fundación la fecha, se confirma por varios medios, además de que el semanario Euskalduna habla ya de esta sociedad en su número de 12 de junio de 1898:

hora es ya que se forme (en Deusto) un centro como el que han constituido en Baracaldo muchos buenos vascongados, que abandonando toda política ultraibérica, solo quieren ser vizcaínos amantes de la causa que simboliza el sagrado lema de Dios y Fueros”.

También se recoge en la documentación del Ayuntamiento de Barakaldo, en la relación de sociedades existentes en julio de aquel año: “…sociedad Euskalduna, fundada en marzo de 1898 en San Vicente” (CANALES, pág. 134, nota). Más concreto aún es el anuncio en el Bizkaitarra relativo a la celebración del undécimo aniversario de la Sociedad Euskalduna, que se señalaba para el día 25 de marzo de 1909, festividad de Nuestra Señora (Bizkaitarra, 19-III-1909).

Fue en este contexto y en esta situación cuando se constituyó la Sociedad Euskalduna de Barakaldo, segundo centro nacionalista en Euskadi. Era el 25 de marzo de 1898, y aunque no se ha conservado el acta de fundación la fecha se confirma por varios medios, además de que el semanario Euskalduna habla ya de esta sociedad en su número de 12 de junio de 1898.

Aunque no es mucho, algo sabemos de sus componentes. Eugenio de Tellitu fue el primer presidente de la Sociedad y en su partida de matrimonio constaba como labrador. La necrológica que le dedicó el Bizkaitarra decía de él:

patriota desde los albores del nacionalismo, tuvo la inmensa dicha de participar con el primer caudillo, inolvidable Sabin, los azares de la vida nacionalista, y contarse entre sus más apreciables amigos. Fue el primer presidente del segundo Batzoki fundado en Euzkadi, el Euzkalduna, dirigiendo con amor patrio las primeras huestes del nacionalismo en aquella parte de Euzkadi. Exconcejal (…) defendió con aplauso general los intereses del pueblo que le vio nacer” (Bizkaitarra, 12-III-1910).

Sabino Arana, fundador del nacionalismo vasco

Cita interesante, entre otras razones, porque permite desarrollar la hipótesis de un origen del nacionalismo en Barakaldo a partir de algunas personas directamente relacionadas con Sabino Arana, caso que, hasta donde conocemos, no se dará en los centros que le siguen, Retuerto y Desierto.

Otro nombre asociado a aquellos primeros nacionalistas barakaldarras es el de Anastasio Santakoloma Loizaga “uno de los fundadores de la Sociedad Euskalduna, que constituyó allí (en Barakaldo) en vida del maestro Arana Goiri” (Euzkadi 3-IV-1913). Otro fue Guillermo Ariño Gorrotxategi, primer presidente del Barakaldo Uri Buru Batzar, cargo que desempeñó en diferentes bienios, así como concejal en numerosas legislaturas (Euzkadi 30-VI-1934). También suenan en aquellos años Tomás Palacio Barañano, José Urkullu, Pedro Bolibar Santurtun, Raimundo Uraga Beurko y Tomás Zaballa. Todos ellos, excepto Ariño que había nacido en Elorrio, eran naturales de Barakaldo.

La prensa de aquellos años se refería a los socios del desaparecido Euskeldun Batzokija de Bilbao como “exaltados Vizcainos”, “fanatizados” y “grupito de jóvenes alucinados”, por lo que cabe suponer el menosprecio con que fue recibida la Sociedad Euskalduna de Barakaldo. Desde luego, su inauguración no mereció la atención de ningún periódico local y es conocida la teoría de que esta agrupación pudo haberse fundado incluso antes que la de Bilbao, pero no conocemos ningún documento que lo pueda probar. En cualquier caso, sí parece lógico pensar que se tratase de uno de los centros que tenían prevista su fundación ya en el año 1896:

quiera Jaungoikua que el año próximo (1896), en que se celebrará con más pompa aún el día de la Bandera Bizkaina, acudan a Begoña, además de los representantes navarros, los de Araba, Gipuzkoa, Lapurdi y Zuberoa y comisiones de los distintos batzokis que para entonces estarán establecidos en otros tantos pueblos de Bizkaia” (Bizkaitarra, 21-VII-1895).

La Piña, dirigida por acaudalados conservadores monárquicos fue el gran enemigo del nacionalismo en sus primeros años.

Los acontecimientos posteriores impidieron que esto fuese posible. Conviene apuntar que en los diferentes números de Bizkaitarra, la primera publicación nacionalista, se identifican hasta once suscriptores de Barakaldo, de ellos 4 eran de Desierto, 2 de Burtzeña y 1 de Alonsotegi.

Los posteriores centros jelistas de Barakaldo reconocieron siempre a la Sociedad Euskalduna como su sede de referencia, y existió la costumbre de que la bendición de la bandera de cualquiera de ellos se acompañase de una misa en San Vicente y un posterior aurresku de honor al pie de la bandera de esta Sociedad, situada en el palacio de Gorostiza. Esta misma ceremonia se reprodujo en 1933 con motivo de la inauguración del actual Barakaldo´ko Euskeldun Batzokija, rindiendo su bandera al pie de la de Euskalduna antes de bajarla y colocarla en el balcón de Los Fueros.

Tras su fundación, la historia de la Sociedad Euskalduna corrió en paralelo a la del propio nacionalismo. Así, en julio de 1898 el debilitado nacionalismo vasco tomó un nuevo impulso cuando los seguidores de Ramón de la Sota se desgajaron de la sociedad fuerista Euskalerria para ingresar en el PNV. Con su apoyo, Sabino Arana logró ser elegido Diputado Provincial por Bilbao en las elecciones del 11 de septiembre.

Sin embargo, esta victoria se vio rápidamente empañada por el decreto del gobierno español de Francisco Silvela, del 12 del mismo mes, suspendiendo las garantías constitucionales en Bizkaia, con el fin de combatir “las manifestaciones separatistas de aquella provincia”. De esta manera quedó clausurada la Sociedad Euskalduna de Barakaldo al igual que otros medios como El Correo Vasco, el Centro Vasco de Bilbao, el Orfeón Euskeria de Bilbao y el batzoki de Bermeo. Diez largos meses duró la suspensión, hasta septiembre del año 1900, momento en que Euskalduna reabrió sus puertas:

Hoy domingo se verificará la reapertura de la Sociedad euskariana Euskalduna de Baracaldo, que como saben nuestros lectores fue cerrada por orden gubernativa a raíz del escándalo promovido por un cacique ya difunto (Chavarri) y por el duque de Tetuán, que todavía vive y colea” (Euskalduna, 2-IX-1900).

PERIODO 1900-1910. LOS PRIMEROS TIEMPOS

El siglo XX comenzó en Barakaldo con 15.000 habitantes, siendo 1902 un año clave, pues fue entonces cuando se produjo la fusión de Altos Hornos de Bilbao, La Vizcaya y La Iberia, dando origen a Altos Hornos de Vizcaya: “La Fábrica”, que contaba con 6.000 trabajadores.

Por lo que respecta a la política muy pronto se aglutinaron todas las opciones en tres grupos preponderantes: la izquierda (conjunción republicano-socialista), la derecha españolista y el nacionalismo vasco. Para el nacionalismo lo más significativo fue la muerte, en el año 1903, de su fundador, Sabino Arana, y el manifiesto de 1906, por el que los sabinianos de Zabala y los euskalerriakos de Sota acordaban como aspiración principal del partido la restauración foral previa a la ley de 1839.

A partir de estos años comenzaron a crearse centros vascos en casi todos los municipios de Bizkaia, siendo el pionero –y más importante- es la Juventud Vasca de Bilbao, fundado en 1904 aunque sus orígenes se remontan a tres años antes. Fue suspendido al año siguiente y debió esperar hasta 1907 para constituirse definitivamente. Le siguió muy pronto el de Retuerto, en Barakaldo, inaugurado en 21 de octubre de 1906, cuyo dinamismo le hizo destacar notablemente en los años siguientes. Aberri escribía:

Habreís oído siempre: ahí van los de Retuerto. Acuden a todas partes con nosotros; castigan su bolsillo para acudir a todos los actos, realizando a veces verdaderos sacrificios. Son los mismos valientes, los de la vanguardia, los que jamás por nada se arredran ni se espantan, los que sueñan cada día con su Euzkadi feliz, venturosa, como ellos la ven con los ojos de su alma, pura, bella” (Aberri, 2-XI-1907).

El alma-mater de los inicios fue el médico alavés Francisco Tierra, cuyo consultorio se hallaba en el barrio de Burtzeña. Algunos de sus socios estuvieron presentes en todas las vicisitudes del nacionalismo de la anteiglesia hasta la misma guerra civil. Entre otros, Ildefonso de Taranko, muchas veces concejal y alcalde en funciones durante casi toda la legislatura de 1918, en sustitución de Juan de Garai; Pedro de Elexondo, concejal varias legislaturas, a quien mencionaremos repetidamente; y Raimundo de Uraga, su primer presidente. Contaba con un número significativo de emakumes, pero, sobre todas ellas y ellos, destaca Purificación de Gorostiza Garai (a) Garbiñe.

Garbiñe fue para todo el nacionalismo bizkaino la personificación de la emakume perfecta. Nació en Barakaldo en 1878 y era hija del maestro Antonio de Gorostiza, antiguo carlista, y de María de Garai. Maestra de Educación Primaria en la escuela de Errekatxo, fue la primera emakume en escribir en un diario nacionalista sobre el papel que debía jugar la mujer en la patria vasca (en Aberri, 1-IX-1906), fue una de las fundadoras del “ropero vasco”, y sobre todas sus cualidades se alababa su caridad con los huérfanos así como sus destellos de bondad, como se reflejaba en la ayuda que profesaba a un hombre ciego, vendedor de periódicos -su único sustento- al que llevaba del brazo todos los días desde Retuerto hasta Errekatxo, y a cuyos hijos –huérfanos de madre– ayudaba. Murió muy joven, en 1909, y todavía en el año 1936 se recordaba que había sido como consecuencia de la mojadura recibida durante la tormenta que cayó en una manifestación nacionalista. Fue el primer ejemplo en el que después se miraron las emakumes que escribieron en prensa, citándola como su referente.

El 29 de octubre de 1907, convocada por la Sociedad Euskalduna, tuvo lugar la primera gran concentración nacionalista de Barakaldo. Contó con la participación del orfeón Euskeria, la banda de Galdakao y los ezpatadantzaris de Begoña. El mitin nacionalista congregó alrededor de 3.000 personas que abarrotaron el frontón municipal, así que, animados por el éxito obtenido, se celebró pocos días después una reunión en los locales de dicha sociedad para acordar la fundación de una Juventud Vasca en la localidad. A tal efecto fue nombrada una comisión gestora y, aunque no conocemos la fecha exacta de su inauguración, ya se había constituido en enero del año siguiente: “Un grupo de unos 150 jóvenes han fundado ya la “Juventud Vasca de Barakaldo” en la misma plaza de Desierto” (Aberri, 25-I-1908); sin embargo, hay que esperar hasta el 24 de junio de 1909 para que, con locales propios, se verifique una apertura oficial. Esta agrupación, nacida en el barrio obrero por antonomasia de Barakaldo, y entonces el más poblado, va a ser determinante en la formulación de la identidad nacionalista barakaldarra en particular y de la vizcaina en general, no en vano se mostró con frecuencia crítica en muchos aspectos del nacionalismo ortodoxo y de ella surgieron años después muchos de los principales dirigentes tanto del Partido Nacionalista Vasco como de Acción Nacionalista Vasca.

Grupo de nacionalistas barakaldotarras participantes en una de las giras a Santa Ageda

Aprovechando el viento favorable, la siguiente meta se situaba en Errekatxo. Abertzales de los centros existentes comenzaron a desarrollar allí su labor de propaganda. Los de Retuerto organizan charlas, con modestia, pero con ánimo: “No tendremos la envidiable oratoria y conocimientos que muchos patriotas, pues todos los bazkides de Retuerto, menos el señor Tierra, somos obreros; pero gracias a Dios nos sobra el entusiasmo y la energía…” (Aberri, 1-II-1908). Esta confesión, unida a otras similares que incluyen los diarios, despeja muchas dudas sobre el origen, indudablemente obrero y campesino, del nacionalismo en Barakaldo, con muy escasa participación de los principales propietarios de tierras, casas y fábricas, o de los principales empleados y encargados de estas. De cualquier forma, la siguiente cita, que se refiere a los primeros tiempos de Juventud Vasca, aunque un poco extensa, es fundamental para conocer aquellos años del nacionalismo barakaldotarra, y el papel esencial que en él jugaron los propagandistas de Bilbao:

Hace ya muchos años, cuando aún contábamos pocos nosotros, acudíamos a aquella escuela de nacionalistas que era la Juventud, instalada en el primer piso de la calle de Portu, de Barakaldo, en donde, los domingos, solían celebrarse conferencias patrióticas, aprovechando la hora del café. Había algo de ritual y sagrado en las mismas. El batzar de nacionalistas escuchaba atentamente las palabras inflamadas de los compañeros de Bilbao, que acudían a consumir un turno patriótico en la pequeña tribuna.

(…) Alday, o algún otro directivo hacía la presentación de los oradores, con no mucha elocuencia, pero con una gran emoción. Marchaban los conferenciantes y allí quedábamos nosotros discutiendo y rumiando las ideas oídas.

Sarria tenía muchos partidarios por sus ideas liberales, que eran como la esencia del nacionalismo barakaldés.

(…) Los grupos organizados de Juventud Vasca, poco numerosos entonces, se hacían respetar de todas las fuerzas políticas de la localidad. Villanueva (Antón) era de los más activos; gran organizador, enérgico, su influencia era enorme entre nosotros. Abásolo, Aldai y muchos más empezaban entonces a organizar Solidaridad de Obreros Vascos en Barakaldo, organización que llegó a tener una fuerza considerable en la localidad.

En aquellos locales de la calle Portu, insuficientes al final, por el desarrollo que iba teniendo Juventud, nos sorprendió la dictadura primorriverista, no respetando ni siquiera el inocente colorido del blanqueado de las paredes” (Juan de Zuazo, en Tierra Vasca, II-1934).

El 29 de octubre de 1907, convocada por la Sociedad Euskalduna, tuvo lugar la primera gran concentración nacionalista de Barakaldo. Contó con la participación del orfeón Euskeria, la banda de Galdakao y los ezpatadantzaris de Begoña.

El origen de la agrupación de Retuerto no difiere en absoluto de la de Juventud, con la presencia destacada de los nacionalistas bilbotarras:

Juan de Garai, primer alcalde nacionalista de Barakaldo.

Pregúntese a cualquier patriota viejo de El Valle, Retuerto, El Regato, San Vicente, etc. y se convencerá de que fueron los patriotas bilbaínos los que sembraron la semilla en las Encartaciones, con anterioridad y con mayor cariño que en otras regiones de la patria muy amada.

Requiera a los primeros mendigoxales del “Txakur-Txiki”, “Arin-Arin” y “Betikuak” para que le hablen de aquellas excursiones domingueras tan fructíferas parala propaganda jelista en Retuertoy en todos los pueblos de las Encartaciones. Y verá cómo los patriotas bilbaínos tuvieron siempre predilección por sus compatriotas los encartados.

Verá cómo, hace veinticinco años –cuando nadie se acordaba aquí del alpinismo- los nacionalistas bilbaínos, constituyendo en Bilbao los primeros grupos de mendigoxales, subían muchos domingos a las crestas del Eretza, del Ganekogorta y de Pagasarri, desde donde, después de comer, iniciaban el descenso a algún pueblo de las Encartaciones para entablar allí sus discusiones y su propaganda. Unas veces por Okendo, Gordexola y Sodupe, y otras por Alonsotegi, Retuerto, Regato, etc., que precisamente, solían ser sus pueblos predilectos.

Y fruto de aquellas campañas fue precisamente la constitución en las Encartaciones de los primeros grupos de patriotas organizados en Euzkadi (Euzkadi, 9-IX-1932).

De manera similar, las localidades del entorno de Meatzaldea fueron creando sus respectivos centros. En los años 1905-08 se inauguraron los de Portugalete, Santurtzi, Sestao, Trapagaran (dos, el de Ugarte y el de Escontrilla), el aristiarra de La Arboleda, el de Alonsotegi y el de Gueñes.

Félix de Atxabal, arriba –sentado- en una foto familiar, alcalde interino de Barakaldo en 1920, fue apartado de la alcaldía por la alianza de fabriquistas y republicano-socialistas.

PERIODO 1910-1920. LA LUCHA CONTRA “LA FÁBRICA”

En el año 1910 Barakaldo sumaba ya 19.249 habitantes.

Las grandes fortunas crearon periódicos que controlaban en favor de sus ideales. Horacio de Echevarrieta (El Liberal, republicano), Ramón de la Sota (Euzkadi, nacionalista), Fernando de Ybarra (El Pueblo Vasco, conservador maurista), Víctor Chavarri (Diario de Bilbao, Unión Liberal o La Piña), José María Urquijo (La Gaceta del Norte, católico).

Por su parte, los movimientos obreros crearon sindicatos, los socialistas UGT y los nacionalistas Solidaridad de Trabajadores Vascos y periódicos afines, La Lucha de Clases y Lan Deya,respectivamente.

Fernando de Ybarra, desde su “trono” en Altos Hornos, La Fábrica, condicionaba y dirigía a su antojo la vida de Barakaldo. En las elecciones a diputados en Cortes de 1907 resultó elegido por el distrito de Bilbao; de 1910 a 1916 ganó en el de Barakaldo y, aunque aquí perdió ante los nacionalistas en 1918, consiguió volver a ganar en Villarcayo. La compra de votos y el voto cautivo de sus obreros permitía que el cacique triunfase en la margen fabril.

El 21 de enero de 1911 se inauguraba el batzoki de Burtzeña, sin estridencias y –según la prensa- después de salvar muchas dificultades. Sin embargo, a pesar de que inmediatamente abrió un ciclo de conferencias y desarrolló otras actividades, su existencia resultó efímera y hubo de esperar al 28 de septiembre de 1913 para lograr su propósito. Su presidente era Policarpo de Estarta, de Bilbao, y el resto de la directiva Gregorio de Landa, Manuel de Billalabeitia, Segundo de Isasi y Laureano de Allende, naturales de Barakaldo y Trapagaran, pero –exceptuando a Allende- eran hijos de familias cuyos componentes habían venido desde distintos pueblos de Bizkaia, Araba y Gipuzkoa. Esta es otra característica más, frecuente entre los nacionalistas barakaldarras de esos años y de los posteriores. Varios socios eran abertzales que antes habían pertenecido a la agrupación de Retuerto y que al constituirse esta de Burtzeña se asociaron en ella, como resultan los casos de Taranko y Elexondo, ambos concejales por este distrito en varias ocasiones.

En noviembre de 1914 un conocido y popular articulista euskaldun, Juan Bautista Bilbao (a) Batxi, visitó Juventud Vasca de Barakaldo, donde le informaron de que esta organización contaba con 215 socios.

Lo más destacable es una interesante reflexión que recoge de los bazkides, en el que se muestra un sentimiento nacionalista en el municipio que no se podría comprender analizando únicamente listados de votos y concejales. En el Ayuntamiento, le dicen, hay 4 concejales nacionalistas y otros siete que están de nuestro lado aunque son de La Fábrica, ya que, según reflexionan, la mayor parte de los del grupo conservador son abertzales de corazón… ¡pero se deben a La Fábrica!. La mayoría de nosotros, indican, estamos obligados a ir con los conservadores si no queremos ver hambrienta nuestra familia. De los carlistas no contamos con ninguno.1“Eurak: -(…) ¿Errijan indar andija daukogun? Naikua; udaletxian daukaguz lau abertzale zintzo-zintzuak, eta beste saspi be… bakixu ba… onen beste ez baña, naikua gure aldez egiten dabenak. Bai, gustiko egija da ori tamales. ¡Zorijoneko Egitola (Pabrika)! ¡Zorijoneko ogi barrabana! Orixe egin oi dauskube auteskundietan, ogija esku bategaz erakutsi eta bestiagaz txartela, kandidaturia, ta ¡orra!… gu geyenak kontserbadoriakana jun biar nai ta ez, gosekilten geure sendija ikusi nai ezpa- dogu (…). Emengo kontserbadorien Batzokiko geyenak dira abertzaliak bijotzez… baña…

Neuk: – Bai, mutillak, bakit zer esan nai dozuben. Eta ¿erreketeruak?

Eurak: – Orrek ezebez” (Euzkadi, 16-XI-1914).

Desde la primera década del siglo XX, los centros nacionalistas de Barakaldo se entregan a una frenética actividad cultural, de contenido patriótico. En prensa escriben varios nacionalistas barakaldarras, casi siempre con seudónimo: Lusiga, Reketa, Gautarjo, Bingen, Irrintxi, Sakona y muchos otros. Los más significativos son Ziñea y Ontzale, que escriben sus artículos en euskera. Más adelante destacan Langille y Juan de Zuazo (seudónimo de Andrés Perea). También en euskera lo hace Tuntun (o Artobero), en escasos artículos, pero de bastante interés acerca del euskera en Barakaldo.2Emengo lantegietan dagoz euzkeldun baserritar asko, bananduta, toki askotatik etorrita, alkartasun barik, ardi galduak lez; oneik euren aizkideren bategaz ixan ezik eztabe euzkerarik egiten, erdera mordolloz atonduten dabez euren juan-etorrijak; ez au bakarrik, asko dira oneik emen eskonduta dagozanak eta erdereaz inguraturik dagozan lez ta geyenak erdeltzaliakaz, euren seme-alabai eztautse besterik egiten erdera mordolloz baño, ta euren umiak eztakije galitziatarrenak baño euzkera geyago.

Au tamal andija da baiña egija. Euretarik bai-dagoz “Euzkadi” irakurten daben asko, baña onek eztabe irakurten euzkeraz dakarrenik, ¿Zelan irakurriko dabe, iñoiz be irakatsi ezpa´dautsie geure elez irakurten? (Euzkadi, 29-VI-1915).

La Sociedad Euskalduna es la primera en iniciar las clases de euskera, en 1908, a cargo del presbítero Pedro de Urtiaga. Juventud Vasca estableció también sus clases en octubre de 1910; su irakasle fue Joaquin de Solaun y como colaborador contaba con Pablo Intxaurraga. Solaun murió en 1915 y cesaron las clases; sus alumnos le rindieron homenaje colocando una placa en su casa natal de Arrankudiaga. En 1918 la Diputación dispuso una ikastola en Barakaldo, en la plaza de Villalonga, para la que nombró profesor titular a Joseba Gandariasbeitia; a ella acudieron muchos conocidos patriotas, como Santurtun, Perea, Jauregizar y Etxarandio, entre otros. Varios alumnos y alumnas de la primera promoción eran de padres euskaldunes, y alguno de ellos escribió más adelante de forma asidua en los diarios; es el caso de Ontzale (Lorenzo Artamendi), Ikasle, Ikasle bat, beste ikasle bat e Ikasle orde. En agosto de 1919 se propuso la creación del Barakaldo´ko Mendigoizale-Bazkuna, compuesto por jóvenes de la localidad que se comunicasen en euskera.

Las conferencias de reconocidos propagandistas eran frecuentes en todos los centros, y en 1915, siguiendo el modelo de Bilbao, se ofrecieron las charlas sabinianas. Muy pronto, entre los mismos barakaldarras surgieron conferenciantes como Pedro de Elexondo, Luis de Barrueta, Antonio de Villanueva y, espacialmente, aunque más tarde, Pedro de Basaldua.

Paralelamente, cada uno de los centros instauró su correspondiente “batzoki infantil”, Retuerto lo intentaba en 1908 y constituyó el grupo definitivo en 1911.

Igualmente, se organizaban grupos teatrales que gozaban de un éxito enorme, difundiendo obras de marcado carácter euskaldun. Los cuadros artísticos de cada batzoki organizaban giras teatrales tanto a otros centros de la localidad como a municipios cercanos, y con frecuencia los salesianos cedían su salón-teatro. Entre las obras más representadas suenan Bide Onera, de Etxabe y Valle, de la que tomó el nombre la cooperativa de Landaburu, Pasa de chimbos, de Azkue, Manu Soro, que narra las vicisitudes de Sabino Arana, aunque con otros nombres. En 1912 el cuadro teatral de Juventud estaba tan consolidado que interpretó Azi Ona en el Campos Elíseos de Bilbao. Obtuvo éxito la obra escrita por el barakaldarra de Juventud Bingen Etxarandio titulada La milicia del vago.

En el apartado musical se preparaban grupos de txistularis y se organizaban romerías vascas, con la participación de los ezpatadantzaris y de las gorulariak de cada batzoki. Destaca notablemente el orfeón establecido en Juventud Vasca, no en vano contaba entre sus socios con Melchor de Jauregizar, como director.

Jauregizar estuvo presente en todas las manifestaciones corales (en las misas, conciertos…) y dirigió el cuadro de teatro de Juventud; su poderosa presencia se recoge con entusiasmo por los redactores de los periódicos. En ocasiones dirigió al Orfeón de Barakaldo. Era fácil identificarle como la quintaesencia del nacionalismo barakaldarra, lo que contribuyó a que fuese fusilado por los rebeldes fascistas en 1937.

También merece una reseña destacada el padre salesiano Ricardo Beobide (a) Ribé, autor de numerosas y populares obras de teatro dirigidas a la infancia, el cual compuso en 1912 la misa cantada titulada Gora Euskadi, que fue estrenada en la capilla salesiana por el coro de Juventud reforzado por elementos de Bilbao. La publicación de un artículo suyo motivó que fuera enviado como “castigo” a Galicia, donde murió en 1922. En homenaje, el Orfeón de Barakaldo interpretó su Gora Euskadi en el colegio salesiano. Otros nombres importantes son Manuel de Donosti y Josetxu de Etxebarria, quienes se encargaron de preparar numerosos grupos de danzas vascas, y la profesora de piano Pilar de Saratxo, que tomó a su cargo los ensayos de canciones.

Inauguración de centros nacionalistas en Barakaldo. Barakaldo llegó a contar 10 centros nacionalistas, 7 del P.N.V. y 3 de A.N.V.

En lo que respecta a las excursiones, la de Santa Lucía era tradicional, pero perdió protagonismo con respecto a la de Santa Agueda. La primera excursión nacionalista que se realizó a esta ermita se celebró en 9 de febrero de 1913, para festejar el éxito obtenido por los coros de Agate Deuna. La segunda vez tuvo lugar el 8 de febrero de 1914, siendo mayor el número de los que acudieron, incluidos los familiares de algunos de los cantores. Durante los años 1915, 1916, 1917 y 1918 no salieron a cantar todos los coros, y por lo tanto no hubo excursión, reanudándose la salida de coros y gira el año 1919, y durante los años de la dictadura de Primo de Ribera se suprimieron unos y otros (Euzkadi, 28-VII-1935)3Esta rotunda afirmación debería matizarse, al menos en lo que respecta a los años 1915 y 1916, en que sí hubo alguna actuación, aunque desconocemos si tuvo lugar la excursión a Santa Águeda. En 1915 Juventud Vasca había preparado un coro compuesto nada menos que por 150 niños y 200 niñas, que interpretaban cantos populares vascos con el fin de darlos a conocer al vecindario. Ese año celebraron con gran éxito los de Navidad en la plaza de Vilallonga. En febrero de 1916 se celebraron los coros de Santa Ageda con la participación de 150 de estos niños, aunque con la particularidad de que, al no tener permiso más que para un grupo, se juntaron con los mayores (EUZKADI, 9-II-1916). En el año 1921 la concurrencia a Santa Águeda fue especialmente numerosa, pues se planteó como manifestación en contra del gobernador civil, quien había destituido a todos los concejales nacionalistas de Barakaldo..

En los primeros años tomaban parte los abertzales de Desierto, San Vicente, Burtzeña, Retuerto y Errekatxo y se sumaban también los de Kastrexana, haciéndose el regreso por este barrio para acompañar a los kastrexanatarras. Posteriormente se popularizó y convirtió en una romería muy típica de Barakaldo, organizada por los Uri Buru Batzar de Barakaldo y Alonsotegi, con la colaboración de las entidades nacionalistas de Barakaldo, Lutxana, Burtzeña, Retuerto, Errekatxo y Alonsotegi. Asistían a ella nacionalistas de otras anteiglesias para confraternizar con los de Barakaldo.

En el aspecto social, se creó en 1911 Solidaridad de Trabajadores Vascos -S.T.V.-, aunque ya con anterioridad se veía imprescindible contar con una agrupación obrera en Barakaldo. Debido a ello, en marzo de 1909, se creó la Sociedad de Socorros Mutuos Obreros de Barakaldo, con sede inicial en la Sociedad Euskalduna. Otras iniciativas, tomadas a su cargo por las emakumes de cada batzoki, fueron, el “ropero vasco”, que recogía ropas y alimentos para necesitados, y el “gabon de los solidarios”, que recaudaba dinero y enseres para los obreros en paro. También se crearon grupos de egabi-zaliak, cuyos componentes ponían una cantidad mensual para ayuda de los presos del “batzoki de Larrinaga” (cárcel de Larrinaga).

Se organizaban excursiones, tanto a distintos pueblos de Euskadi como viajes al exterior. Cada batzoki contaba con su correspondiente grupo de mendigoizales: Mendigoizale Euzkotarra (de Juventud Vasca de Desierto), Azkelari (de Burtzeña), Mendierreka (de Errekatxo) y Azkatasuna (posiblemente de San Vicente). Años después, cuando se creó el batzoki de Fueros, se le dotó con el grupo mendigoizale Arrandi-Alde, mientras que el de Burtzeña lo hacía con el denominado Txoko-Barri.

Tras las elecciones municipales de 1915 y a consecuencia de la actitud de algunos dirigentes se produjo la fractura nacionalista que conllevó la expulsión de Luis de Arana. En esta tesitura, en la asamblea de Zornotza, Baltasar de Ametzaga, apoderado de Barakaldo, se mostró muy crítico en sus intervenciones con las decisiones del B.B.B. En 1916 la Juventud Vasca de Barakaldo fue expulsada de Comunión. El mismo año Luis de Arana refundó Euzkeldun Batzokija y el periódico Bizkaitarra.

Las elecciones municipales de 1917 en Barakaldo supusieron un gran triunfo para el PNV. Se obtuvieron cinco concejales de cinco presentados (Taranko, Larrinaga, Aretxabala, Garai y Ariño), los cuales, unidos a los que se mantenían de la legislatura anterior, sumaban siete nacionalistas. La Fábrica contaba con un grupo de nueve concejales, pero los restantes, dos republicanos y un socialista, dieron su voto a Juan de Garai para proclamarle primer alcalde nacionalista de la localidad.

En enero de 1918 se constituyó el Ayuntamiento. La primera intervención de Garai como alcalde fue para denunciar que algunos concejales acudiesen al Ayuntamiento para hacer una administración de empresas (La Fábrica) y no del pueblo. Uno de los concejales le respondió gritando ¡viva España!, y otros ¡viva el alcalde popular!

Muy pronto fue Ildefonso Taranko quien tuvo que actuar como alcalde en funciones por enfermedad de Garai, manteniéndose al frente del ayuntamiento casi los dos años de legislatura. Es él quien tuvo que hacer frente a la gravísima epidemia de gripe que azotó Europa, con temporadas en Barakaldo de una media de cuatro muertos diarios (el propio Taranko perdió dos hijas).

También en 1918 se obtuvieron cinco de los seis diputados a Cortes, el sexto fue socialista. La venganza de Altos Hornos consistió en el despido de 33 obreros vascos que habían contribuido a la victoria nacionalista.

En esta circunstancia, el Bizkai Buru Batzar decidió celebrar aquel año tan propicio encargando a las Juventudes Vascas de Barakaldo y Bilbao la organización de una gran fiesta para el día 15 de agosto, en la plaza de Los Fueros de Barakaldo, como homenaje de gratitud de Euzkadi a Barakaldo, considerando a sus integrantes como el muro en primera fila contra lo exótico. Acudieron más de 40 banderas de todas las juntas municipales y batzokis de Bizkaia.

El 3 de noviembre de 1918, Barakaldo aprobó por diez votos a favor y nueve en contra (los fabriquistas) una moción protestando contra la ley de 25 de octubre de 1839 y demás sucesivas que atentaron contra los derechos y libertades del Pueblo Vasco. En idénticos términos se habían aprobado otras en Bilbao, Gasteiz y Donostia.

El 22 de mayo de 1932 se dispuso del nuevo local en Errekatxo, con la pretensión de dar forma a sus grupos de emakumes, gastetxus y mendigoizales. El 13 de agosto se inauguró oficialmente con la bendición de las banderas del batzoki, de Emakume y de su sección mendigoizale Mendierreka.

En febrero de 1919 algunos jóvenes de Errekatxo consideraron que ya sumaban el número suficiente como para disponer de un batzoki en aquel barrio. Su directiva se constituyó el 4-III-1919, con Gabriel de Gorostitza de presidente. Se pretendía que la inauguración fuese el 31 de agosto, pero la muerte del bazkide Casimiro de Aio, propietario del local, obligó a posponerlo hasta el 4 de junio de 1922.

El 29 de marzo, en los locales de Juventud, que entonces contaba ya con 250 socios, se planteó la fundación de otro batzoki en Lutxana, y en octubre se tenían ya dispuestos los locales de la calle Arana para el sindicato S.T.V., que se inauguró el domingo 28 de marzo de 1920. El 20 de julio de ese mismo año se inauguró el batzoki de Kastrexana que, con el de Alonsotegi, constituía agrupación propia.

En las elecciones municipales 1920 el PNV presentó 4 candidatos en Barakaldo, consiguiendo sacar a delante los cuatro (Jauregizar, Zaballa, Elexondo y Arrieta), la conjunción republicano-socialista obtuvo tres y La Fábrica uno.

El reparto de concejalías daba a los nacionalistas 9 concejales de los 19 totales. Lógicamente, se volvió a optar a ostentar la alcaldía. Sin embargo, Prieto e Ybarra decidieron acordar un amplio pacto y, para concretarlo, acudieron juntos a Madrid acompañados de Gregorio de Balparda. El resultado para Barakaldo fue un alcalde fabriquista -Rodolfo de Loizaga-, apoyado por socialistas y republicanos. Entre los tres grupos se repartían también las tenencias de alcaldía.

A mediados de 1921 los nacionalistas fueron suspendidos de sus cargos por protestar contra la decisión gubernamental de revocar el acuerdo de la Diputación que exigía el conocimiento del euskera en los cargos provinciales. Loizaga los expulsó del pleno. Solo el socialista Gondra mantuvo el sentido común diciendo que habían sido elegidos por la voluntad del pueblo y que debían ser oídos.

Ese año, la romería de Santa Ageda se convirtió en un acto multitudinario de apoyo a los suspendidos, con presencia de Leizaola, Urriza, Olano y otros significados dirigentes. Cuando finalmente fueron restituidos a sus puestos, en el mes de agosto, Elexondo, en nombre de su grupo, agradeció a los socialistas la postura de apoyo que mantuvieron.

Relación de centros nacionalistas de Barakaldo.

IV. PERIODO 1920-1930. LA DICTADURA DE PRIMO DE RIBERA

En 1920 Barakaldo sumaba 26.900 vecinos.

En diciembre de 1919 se reunió en Gasteiz la Asamblea de Juventudes Vascas, que aprobó una revisión general de la doctrina y organizaciones contenidas en el manifiesto-programa de Elgoibar. El análisis de la línea aperturista que planteaba se aplazó hasta pasadas las elecciones; entre tanto, se inició un proceso para aclarar posturas, reuniéndose el B. B. B. con afiliados de Barakaldo, Portugalete y Sestao en el batzoki de Burtzeña.

En 1921 estalló el conflicto dentro del partido, cuando se enfrentaron dos visiones sobre el camino a recorrer por el nacionalismo, que diferían en la forma de entender el objetivo final: Comunión Nacionalista, apoyada por el B.B.B. afirmaba que el nacionalismo vasco no era independentista, y abogaba por la recuperación de las libertades vascas perdidas en 1839 y que, una vez obtenido ese objetivo, fuese el pueblo libremente quien decidiera lo que quisiese; además, considera que el nacionalismo contenía en su seno una multitud de variedades posibles o reales. Frente a esta opción se oponían los disidentes (aberrianos) que se apoyaban en el jelismo sabiniano ortodoxo, casi literal, y tenían como objetivo la independencia. Finalmente, estos fueron expulsados de Comunión.

La Junta municipal de Barakaldo, por medio de su presidente, David de Santurtun y las cinco entidades nacionalistas de la anteiglesia, enviaron un comunicado de adhesión a Aberri. En 10 de noviembre de ese año Aberri comunicaba que, por acuerdo unánime de las entidades expulsadas de Comunión, se había constituido el Partido Nacionalista Vasco, manteniendo el manifiesto y organización del fundado por Sabino Arana. Uno de los cuatro miembros designados para formar parte del nuevo Consejo Regional fue el médico barakaldarra José de Larrea, y entre los asesores se hallaba el profesor de la ikastola, Joseba Gandariasbeitia.

La ruptura no supuso en Barakaldo ninguna merma para las opciones nacionalistas en las elecciones municipales de febrero de 1922. Presentaba seis candidatos y se lograron cinco (por Burtzeña: Larrea, Allende y Galíndez; por Retuerto, Uraga y por San Vicente Atxabal), perdiendo el sexto por un solo voto. El resto fueron 2 conservadores, 2 tradicionalistas, 1 republicano y 1 independiente. La alcaldía parecía segura, pero el Gobierno, acogiéndose a la facultad que le otorgaba el artículo 49 de la Ley Municipal, decidió nombrar en todo el Estado alcaldes por Real Orden, entre ellos el de Barakaldo, proclamando nuevamente a Loizaga como regidor.

Solamente los monárquicos aceptaron -complacidos- la decisión. Sin embargo, el revuelo causado alcanzó tal envergadura que se dejó el nombramiento sin efecto. Consecuentemente, en el mes de mayo, se procedió a la votación, que ganó con 9 votos Félix Atxabal contra ocho de los fabriquistas para Loizaga y dos para el socialista Vidal. Al no alcanzar mayoría absoluta Atxabal quedó como alcalde interino y a la semana se procedió a una nueva votación, que tuvo el mismo resultado. En la tercera y definitiva, volvió a producirse el abrazo de socialistas y capitalistas para, juntos, dar la alcaldía a Loizaga. El escándalo fue mayúsculo y en días posteriores se produjeron varios altercados. Atxabal, a pesar la interinidad del cargo y de su brevedad, fue considerado alcalde de Barakaldo por el nacionalismo, y así se le reconocía años después en las notas que se publicaron en los diarios con motivo de su fallecimiento.

En julio de 1922 Juventud Vasca de Barakaldo, el centro más dinámico de la anteiglesia, rompió con Aberri, pero no se unió a Comunión: fundó el Partido Nacional Vasco de Barakaldo.

Esta decisión se sustentaba en su actitud ante la forma de encarar el problema social, cuestión que también estaba presente en el resto de centros de Barakaldo, y que llevaron a la asamblea celebrada en octubre por el PNV en Zornotza, logrando que se aprobase su petición de “celebración de una Asamblea Nacional dedicada al estudio del problema social en nuestra Patria” (Aberri, 7-X-1922). Hubo intentos para atraer nuevamente al Partido Nacional de Barakaldo y, con este propósito, el PNV minimizaba las discrepancias debidas al confesionalismo religioso, afirmando que practicaba la tolerancia, y admitiendo que:

el espíritu del nuevo Partido es sano en cuanto pretende crear un vínculo más amplio de unión entre todos los vascos, en cuanto defiende una mayor tolerancia para las ideas y opiniones del adversario, en cuanto busca soluciones más progresivas a los problemas políticos y sociales” (Aberri, 17-II-1923).

Sin embargo, en el mismo análisis, criticaba ese espíritu como nocivo, porque significaba una acogida suicida del elemento extraño, y porque podía caer no en la tolerancia de ideas ajenas, sino en la transigencia de las propias. No se consiguió el propósito buscado, y el Partido Nacional se acercó a Comunión acudiendo a sus actos. Entre tanto, se produjeron intentos de unificación, pero todo quedó repentinamente interrumpido con la llegada de la dictadura militar de Primo de Rivera.

La Dictadura se alargó durante un periodo de siete años, en los que se suspendieron todas las actividades de los partidos nacionalistas: clausura de todos los centros, cierre de locales y precintado de puertas. La censura militar alcanzó cotas altísimas. Los nacionalistas de Barakaldo confinaron sus actividades en centros deportivos o religiosos (Juventud Católica, Sociedad Cultural de Lutxana, Club Euskotarra…). El ayuntamiento, nombrado por el gobernador, se constituyó con personas supuestamente no identificadas con organizaciones políticas, aunque la mayoría se adscribían a la monárquica Unión Popular (los upetistas), partido fundado por el dictador.

V. PERIODO 1930-1936. LA REORGANIZACIÓN Y LA GUERRA CIVIL

En el año 1930 Barakaldo llegaba ya a los 34.200 habitantes.

Concluida la dictadura, el asunto candente era el referente a la liquidación de la política del anterior gobierno, empezando por la formación de nuevos ayuntamientos. Los gobernadores pretendían formarlos por designación real, en tanto no se convocasen elecciones, pero las personas elegidas de esta manera se resistieron a aceptar las concejalías y renunciaron al cargo. En Barakaldo fue elegido alcalde Asensio Saratxo, con tal mala fortuna que sufrió un infarto, muriendo a las pocas horas. Entre los elegidos para formar la nueva corporación se hallaban Ariño, Jauregizar, Taranko, Larrea… pero dimitieron razonando que no ha sido el pueblo quien les había nombrado.

Comunión y Partido Nacionalista Vasco avanzaban en el intento de reunificación frustrado por la instauración de la dictadura. El 17 de noviembre de 1930 la Asamblea de Bergara confirmó la unión de ambos en un solo partido con las siglas EAJ-PNV, un mismo lema –Jaungoikua eta Lege Zarra– y una misma bandera. El representante de Barakaldo en esta ocasión fue Pedro de Elexondo.

Sin embargo, en diciembre del mismo año, una nueva disidencia, la Acción Nacionalista Vasca, rompió con el PNV pretextando que buscaba un movimiento evolutivo del nacionalismo, alejado de fórmulas preestablecidas, a pesar de que en esencia fuese el mismo que el fundado por Sabino Arana. En su norma fundamental de actuación eliminaba la referencia a Jaungoikoa. Por otro lado, decidió, como norma fundamental de actuación, considerar “afín” a “todo partido, entidad o individualidad que declare o reconozca la personalidad propia y diferencial del país, sea cualquiera el contenido restante de sus ideologías” (Bizkaitarra, 06-XII-1930).

En Barakaldo, totalmente deshecha la organización por la dictadura y sin centros adecuados, dio comienzo la reorganización desde el centro más estable en aquellos días, el de Burtzeña, aunque todavía sufriendo una actitud gubernamental resistente al cambio, y que permitía sólo con cuentagotas y tremenda parsimonia que pudiesen siquiera reunirse esta y otras agrupaciones.

Se crearon subcomisiones para cada barrio, Burtzeña, Desierto, Errekatxo, Retuerto y San Vicente, que intentaron volver a reagrupar a los abertzales. Juventud Vasca se reunía y tenía su sede social en el bar Zaramillo, de la calle Autonomía, mientras destacados miembros de esta organización, liderados por Antonio Villanueva (a) Egizale, se acercaban a las posturas de ANV. Así, en un escrito publicado en “Nuevo Galindo” se llamaba a los nacionalistas a reunirse en torno una nueva visión, con libertad de conciencia y sin políticas de aislamiento. Los principales representantes aeneuvistas, además de Villanueva, fueron Andrés de Perea Gallaga (a) Juan de Zuazo, Luis Ruiz de Aguirre (a) Sancho de Beurko, Romualdo de Salcedo y Miguel Abasolo. También el articulista Ziñea, el más habitual de los colaboradores barakaldarras en prensa, y que contaba con muchos seguidores entusiastas, se decantó finalmente en favor de ANV.

El conjunto de centros nacionalistas se concluyó en Barakaldo con el batzoki lutxanatarra, creado por socios de Lutxana
y Andikollano, hasta entonces asociados al de Burtzeña. Contó entre sus socios con Pedro de Elexondo. Se inauguró en 3 de noviembre de 1933 con 150 socios, 100 emakumes, 120 gaztetxus y 20 del mendigoizale Txoko-Barri.

A pesar de ello, Juventud mantuvo en este tiempo una postura de incertidumbre, sin dar totalmente por hecha la ruptura. Esta situación de provisionalidad, reorganización e indefinición es la que existía al celebrarse las elecciones municipales del 12-IV-1931, cuyo resultado en el Estado dio origen a la Segunda República. El PNV acudió en solitario a las elecciones, mientras que Juventud Vasca de Barakaldo se aliaba con los republicanos. Por ello, muchos abertzales estaban confundidos con las opciones planteadas y el PNV se veía con dificultades de comunicación al no disponer de más locales que los de Burtzeña y Alonsotegi para los mítines que esos días ofrecieron en la localidad Jose Antonio Agirre, Txabarri, Basterra y Gallastegi. En el resto de barrios se utilizaron casas y locales de particulares. De esta situación se lamentaba el diario Euzkadi:

Estos actos no se pudieron llevar a cabo en Retuerto, San Vicente, Regato y demás barrios de la anteiglesia por no poder contar con locales adecuados, como nuestros antiguos batzokis radicados antaño en los mismos barrios y que la Dictadura hizo desaparecer, y aún no ha habido tiempo material para reorganizarlos y abrirlos, por cuya razón se hace difícil realizar la campaña de propaganda electoral debida” (Euskadi, 21-I-1931).

La victoria electoral fue para el Bloque Antimonárquico compuesto por Partido socialista, Partido Republicano y ANV, con 19 concejales; el PNV logró únicamente 3, y 5 los católicos. Loizaga cedió, por fin, el sillón al republicano Beltrán. El aeneuvista Miguel Abasolo fue nombrado segundo teniente de alcalde. En España el triunfo antimonárquico desencadenó la proclamación de la República (14-IV-1931).

Todavía el 14 de junio no se había podido reconstituir la Sociedad Euskalduna, que convocaba a sus simpatizantes a una reunión en los antiguos locales de la plaza Juan Ignacio de Gorostiza (Plaza de la Anteiglesia) para elegir su junta directiva. Burtzeña, centro al que se adherían Cruces y Lutxana, era el único capaz de generar acciones de alguna envergadura, y asumió plenamente esa responsabilidad.

Fotografía cedida por Fermin Zamacona para el libro “Batzokis de Bizkaia. Margen Izquierda – Encartaciones” de Iñigo Camino. Bajada festiva que se hizo desde la iglesia de San Vicente y desde la Sociedad Euskalduna hasta el “Barakaldo-ko Batzokija” el día de su inauguración.

Así, desde el 24 de julio, el batzoki de Burtzeña fue el primero en volver a contar con su sección de Emakume Abertzale Batza, cuya presidenta era Lolita de Escobal. En octubre inició las clases de euskera dirigidas a niños, impartidas por el sacerdote Francisco de Errasti, en el salón de la catequesis. Por su parte, Lorenzo de Artamendi (a) Ontzale, ofrecía clases de euskera, para niños y adultos, en el propio batzoki. También se propusieron varios ciclos de conferencias y se escenificaron representaciones teatrales por su grupo “Itxaropena”.

El 22 de mayo de 1932 se dispuso del nuevo local en Errekatxo, con la pretensión de dar forma inmediatamente a sus grupos de emakumes, gastetxus y mendigoizales, y en el 13 de agosto se inauguró oficialmente, con la bendición de las banderas del batzoki, de Emakume y de su sección mendigoizale Mendierreka.

Retuerto, que tomó el nombre de Juventud Vasca de Retuerto, había convocado a sus simpatizantes en julio para tratar del arrendamiento de nuevos locales, de los que ya dispuso en agosto de 1932.

La Sociedad Euskalduna se reconstituyó, y procedió a la elección de cargos con Juan Antonio de Larrazabal como presidente, y anunciaba que pronto iba a disponer de sección de gaztetxus. También se propiciaron una serie de conferencias y se trabajaba en la creación de la Euzko-Ikastola-Batza de la localidad (que no se fundó hasta enero de 1933). En marzo de 1932 convocó a los socios para deliberar sobre la posibilidad de que se construyese un batzoki en Desierto, en el Paseo de los Fueros, proyecto que contaría ya en abril con la aprobación del Ayuntamiento, estableciéndose a nombre de la Sociedad de Instrucción y Recreo, creada al efecto. En octubre se concluyó el tejado, mientras que el frontón de la parte trasera avanzaba al mismo ritmo. Finalmente, la inauguración fue el 6 de noviembre de 1932 con el nombre de Barakaldo´ko Euzko Batzokija. Contaba con 300 afiliados, cuyo presidente era Rafael de Kareaga; la presidenta de Emakume, con 170 afiliadas, era Encarnación Asua; y el de los gaztetxus Iñaki Murga. El frontón Arrandi-Alde hubo de esperar hasta marzo de 1933 para su inauguración.

Este batzoki pretendió ser desde sus comienzos el que congregase, en un único local de referencia, a los barrios de Desierto y San Vicente. A pesar de ello, la Sociedad Euskalduna siguió manteniendo su sede antigua y su propia junta directiva. Posteriormente, con el fin de oficializar la existencia de batzoki y frontón, se celebraron fiestas, a las que se dio carácter de inaugurales, con actos y festejos que tuvieron lugar en distintos días, desde el 15 de junio al 4 de julio de 1933.

El mismo año, el bazkide Julen Barrenetxea comenzó, en este batzoki, a impartir un curso de euskera. La dinámica organización de las emakumes preparó un curso para formar enfermeras, dirigido por los doctores Undabarrena y Obregón, y en noviembre de 1935, inauguraron en sus locales un consultorio gratuito y permanente para los obreros nacionalistas de Solidaridad de Obreros Vascos. Este sindicato, en sus secciones de obreros y empleados, contaba entonces con 410 y 80 afiliados, respectivamente. Su presidente era Luis de Arredondo quien en 1935 fue elegido miembro del Bizkai Buru Batzar. Varios barakaldarras (destacadamente, Zubileta y Langille) aprovecharon esta circunstancia para aclarar, en interesantes artículos periodísticos, las metas de dignificación humana, vasca y de reivindicación obrera de Solidaridad.

Por lo que respecta a Juventud Vasca de Barakaldo, ésta se estimaba como la agrupación más potente y dinámica de ANV, organización que, desde enero de 1933, disponía ya de su propio periódico, Tierra Vasca, en el que escribieron numerosos barakaldarras, como los ya citados Andrés Perea –uno de sus más destacados colaboradores e ideólogos- y Antonio Villanueva, junto con los también barakaldarras Manuel de Saratxo, Miren, Severín y Kepatxu.

Por su parte, la Eusko-etxea de Burtzeña se fundó en abril de 1931, su presidente era Martín de Retuerto, y en septiembre del mismo año la de Retuerto. Los locales de Juventud estuvieron abiertos a todos los nacionalistas hasta ese mismo mes y año, en el que se izó definitivamente la bandera de ANV. En febrero de 1933 tuvo lugar la inauguración de la Eusko-etxea de Barakaldo que, de esta forma, llegaba a disponer de tres centros en la anteiglesia.

A causa de la gran cantidad de presos vascos detenidos en Larrinaga (139 presos acusados de realizar pintadas y anuncios), los cuales se habían declarado en huelga de hambre, se convocó una huelga general. La jornada, celebrada con éxito, fue seguida por la detención de la directiva de STV y de un tiroteo contra la puerta principal de Juventud Vasca. La policía –eficiente– detuvo a los tiroteados: Eguskiagirre, Berasategi, Gezala, Altolagirre, Alonso, Kauso, Cambó y Zubia, y los locales de ANV fueron clausurados.

El conjunto de centros nacionalistas se concluyó en Barakaldo con el batzoki lutxanatarra, creado por socios de Lutxana y Andikollano que hasta entonces se asociaban con en el de Burtzeña. Contó entre sus socios con Pedro de Elexondo. Se inauguró en 3 de noviembre de 1933 con 150 socios, 100 emakumes, 120 gaztetxus y 20 del mendigoizale Txoko-Barri. El presidente era Antonio de Furundarena.

En este momento se contaban 10 locales nacionalistas en Barakaldo: siete del PNV (incluido el de Alonsotegi) y tres de ANV.

En agosto de 1933, la Asamblea de Municipios celebrada en Gasteiz aprobó el proyecto de Estatuto para Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. El 5 de noviembre de 1933 se votó con gran triunfo el Estatuto Vasco, que fue apoyado por PNV, ANV y Partido Republicano Radical. En Barakaldo votaron 17.946 electores (el censo era 18.150), de ellos 15.961 en favor del Estatuto, 419 en contra y 92 en blanco. ANV de Barakaldo celebró entonces una asamblea con el propósito de acordar posibles coaliciones para las elecciones futuras, decidiendo, como primera opción, un bloque formado por los tres partidos triunfantes en pro del Estatuto, como segunda opción, si aquella no prosperase, la coalición nacionalista y, en caso de fracasar estas, que ANV se abstuviese en la anteiglesia. Congruente con esta postura, la asamblea general celebrada en Bilbao (16-XI-1933), acordó apoyar la candidatura del PNV en las inmediatas elecciones a diputados a Cortes. El resultado fue un triunfo absoluto nacionalista.

A partir de estas fechas, varios acontecimientos se fueron sucediendo de forma vertiginosa: por segunda vez se clausuraron los locales de ANV de Barakaldo y uno de sus afiliados, Hermenegildo Alvariño, murió tiroteado. En el tiempo que se mantuvo la clausura los socios de ANV pudieron contar con todos los locales del PNV, cedidos para que aquellos pudiesen mantener sus reuniones. El periodista y conferenciante Pedro de Basaldua fue detenido y condenado a dos meses y un día de arresto, por un artículo inserto en Jagi-Jagi (16-XII-1933).

La siguiente iniciativa nacionalista tuvo como fin la defensa del Concierto Económico en los ayuntamientos, lo que hizo que el gobierno interviniese prohibiendo que las corporaciones eligiesen comisiones con este fin. En Barakaldo, el alcalde republicano, Simón Beltrán, trató de impedir la reunión, pero quince concejales presididos por Miguel Abasolo la llevaron adelante, 4 del Partido Nacionalista, 5 de Acción y 6 socialistas. Los quince fueron detenidos y llevados al Tribunal de Urgencia. Más adelante, y como consecuencia de las prohibiciones y detenciones de concejales que se daban en numerosos pueblos de Bizkaia, dimitieron 16 ediles barakaldarras (los anteriores más otro socialista). Los concejales vascos alzados en defensa del Concierto no volvieron a sus puestos hasta febrero de 1936.

En octubre de 1934 tuvo lugar la huelga revolucionaria en España, y se declaró el Estado de Guerra. Aprovechando esta situación, nuevamente se ordenó la suspensión de los centros nacionalistas; prohibición que se mantuvo durante 7 meses (hasta abril de 1935).

Los dos años previos a la Guerra Civil, fueron escenario de una de las actuaciones más destacadas llevadas a cabo por el nacionalismo barakaldarra. En los primeros meses del año 1934, el Barakaldo´ko Euzko Batzokia emprendió una campaña de divulgación de las ideas nacionalistas en la Rioja Alavesa (Laguardia, Leza, Alegría-Dulantzi y Lagrán) y en la Ribera de Navarra (Sesma, Lodosa, Mendabia, Lerin y Oltza). Esta campaña tuvo especial dimensión en Navarra, y más concretamente en el pueblo de Sesma, donde Francisco L. de Galarza era la persona de referencia, mientras que en Barakaldo lo era Victor de Elorrieta, secretario del Barakaldo´ko Euzko Batzokija y presidente de la comisión de propaganda en Navarra y Araba. A Sesma se llegaron a enviar desde Barakaldo decenas de miles de periódicos y semanarios, libros, hojas y folletos así como mapas de Euskadi, banderitas nacionales, etc. Al comienzo, varios mendigoizales barakaldarras realizaron excursiones a pie desde la anteiglesia hasta el pueblo navarro, y poco después se organizaron excursiones en autobuses dispuestos al efecto que llegaron a contar con más de un centenar de animosos propagandistas, los cuales debieron superar todos los inconvenientes que las autoridades navarras intentaron imponerles (multas, prohibición de actos…). Pedro de Basaldua, María Carmen S. de Gamarra, Benito de Areso y Lucía de Ardantza, fueron algunas de las figuras destacadas que intervinieron en sendos mítines en favor de los ideales nacionalistas y de la consecución de una fuerte agrupación de “Solidaridad”, que hiciera frente a la política caciquil dominante en aquel territorio. En este sentido, Elorrieta estableció un puente comercial entre ambas localidades que permitiera vender en Bizkaia parte de la producción agrícola sesmatarra.

En febrero de 1935, la Asamblea del Partido Nacionalista Vasco en Iruña, decidió poner de manifiesto el esfuerzo del Barakaldo´ko Eusko Batzokija y se acordó por unanimidad, haciéndose constar así en acta, el agradecimiento a este batzoki por su meritísima labor en los pueblos de La Ribera. En junio de ese mismo año, aprovechando el Aberri Eguna celebrado en Iruña, se alcanzó uno de los puntos álgidos con el apoteósico recibimiento dispensado en Sesma a unos 70 barakaldarras que acudieron al evento. Desgraciadamente, todo este esfuerzo, que ya había conseguido consolidarse, se vino abajo por causa del alzamiento fascista de 1936.

El último de los hitos nacionalistas previos a la guerra tuvo lugar en 9 de julio de 1936 con la celebración de la Gran Fiesta de la Encartación.

El 18 los fascistas se rebelaron contra el gobierno legítimo y el 7 de octubre se constituyó el Gobierno de Euskadi / Eusko Jaurlaritza, bajo la presidencia de José Antonio Agirre. Tras unos meses de guerra, el 22 de junio de 1937 las tropas franquistas ocuparon Barakaldo.

BIBLIOGRAFÍA

Prensa histórica del siglo XX.

1935. ARANTZADI ETXEBERRIA (KIZKITZA), Engracio. Ereintza. Siembra de Nacionalismo vasco. 1894-1912. Ed. Vasca. Zarauz.

1987. CAMINO, Iñigo. Batzokis de Bizkaia. Margen Izquierda – Encartaciones. Ed. Alderdi. Bilbao.

2003. CANALES SERRANO, Antonio Frco. La audacia política del nacionalismo barakaldés, 1898-1936. Ed. Sancho el Sabio. Vitoria.